Rentabilidad y retorno de inversión (ROI) en instalaciones de almacenamiento de GNL y GLP

¿Es rentable instalar un centro de almacenamiento de GNL o GLP en tu empresa?

En un contexto de presión sobre márgenes, volatilidad energética y exigencias de sostenibilidad, cada decisión de inversión debe estar respaldada por datos sólidos.

La pregunta ya no es si el gas licuado es una alternativa viable, sino:
¿qué retorno real puede obtener mi empresa al implantar una instalación de almacenamiento de GNL o GLP?

Para sectores intensivos en consumo térmico —alimentación, cerámica, logística, industria química o manufacturera— la respuesta puede traducirse en ventaja competitiva.

Análisis de costes iniciales: ¿de qué inversión hablamos?

La inversión en un centro de almacenamiento de GNL o GLP depende de varios factores:

  • Capacidad del depósito (m³)
  • Nivel de consumo anual
  • Infraestructura de vaporización y regulación
  • Integración con procesos existentes
  • Requisitos de seguridad y normativa

Componentes habituales del CAPEX:

  • Tanque criogénico (GNL) o depósito presurizado (GLP)
  • Sistema de vaporización
  • Estación de regulación y medida
  • Obra civil y canalizaciones
  • Sistema de control y seguridad

En términos generales, la inversión puede oscilar entre cifras moderadas en instalaciones de GLP para pymes industriales, hasta proyectos de mayor envergadura en plantas que optan por GNL para grandes consumos térmicos.

Sin embargo, el análisis no debe centrarse únicamente en el coste inicial, sino en su impacto en:

  • Coste energético por kWh
  • Estabilidad presupuestaria
  • Reducción de dependencia de otros combustibles

Ahorro energético a medio y largo plazo

Aquí es donde el proyecto empieza a adquirir sentido estratégico.

Las empresas que migran a sistemas de almacenamiento propios de GNL o GLP suelen experimentar:

  • Reducción del coste unitario energético
  • Mayor eficiencia en procesos térmicos
  • Optimización del consumo mediante control directo
  • Menor exposición a picos de suministro

En horizontes de 3 a 7 años, muchas instalaciones alcanzan el punto de equilibrio (break-even), especialmente cuando:

  • Se sustituyen combustibles más caros o inestables
  • Se centraliza el consumo en una fuente energética más eficiente
  • Se negocian contratos de suministro a largo plazo

El ROI no solo se mide en ahorro directo, sino también en previsibilidad financiera.

Estabilidad frente a la volatilidad del mercado

Uno de los grandes problemas energéticos para la dirección financiera es la incertidumbre.

Contar con un centro de almacenamiento propio permite:

  • Planificar compras estratégicas
  • Reducir impacto de fluctuaciones a corto plazo
  • Mejorar la capacidad de negociación con proveedores
  • Garantizar continuidad operativa

Para industrias donde una parada productiva implica pérdidas elevadas, la seguridad de suministro se convierte en un activo estratégico.

La estabilidad energética se traduce en estabilidad en márgenes.

Casos tipo: ¿Dónde es especialmente rentable?

Industria alimentaria

  • Procesos térmicos constantes (hornos, vapor, cocción)
  • Necesidad de suministro continuo
  • Alta sensibilidad a paradas productivas

Industria cerámica

  • Consumo intensivo y estable
  • Necesidad de temperaturas elevadas
  • Gran impacto del coste energético en el producto final

Logística y plataformas industriales

  • Climatización de grandes superficies
  • Flotas internas energéticamente intensivas
  • Necesidad de previsibilidad presupuestaria

En todos estos casos, la implantación de almacenamiento propio permite transformar el coste energético de variable impredecible a elemento estratégico gestionable.

¿Es el momento de analizar el ROI en tu empresa?

La decisión no debería basarse únicamente en el precio actual del gas, sino en:

  • Proyección de consumo a 5–10 años
  • Estructura de costes energéticos actual
  • Sensibilidad de márgenes
  • Estrategia de crecimiento

Un estudio técnico-financiero personalizado puede determinar:

  • Inversión necesaria
  • Periodo estimado de retorno
  • Ahorro acumulado proyectado
  • Impacto en competitividad

La energía ya no es solo un gasto operativo.
Es una palanca estratégica de rentabilidad.